
En nuestro país, su aprobación por parte de las autoridades nunca ha sido estable y, tras el triunfo revolucionario de 1959, su práctica fue prohibida junto a la de otras que fomentaban la adquisición de dinero por vías ajenas a las del trabajo. En este caso, además, se sumaba la crueldad de que son objetos los animales implicados en ella.
Sin embargo, de uno u otro modo y como todo lo que ha llegado a arraigarse en la cultura popular, las peleas de gallos nunca desaparecieron completamente en la Isla; sobre todo, en las áreas rurales y los pequeños poblados, donde suelen constituir lo que se llama “un secreto a voces”. http://www.cubarte.cult.cu/periodico-cubarte/la-apuesta-de-ihos-plasencia-por-adalys-perez-suarez/












