
Con esas palabras Miguel Barnet evocó al poeta minutos después de conocer su deceso el lunes en la mañana. En ellas expresó dos conceptos inseparables a la hora de valorar los aportes del Ambia: tradición y resistencia. Desde la oralidad, desde la más pura esencia del alma popular, Eloy entregó una manera singularísima de apresar la calle, el barrio, la franqueza, la humildad y el compromiso de los cubanos más humildes, aquellos que en estos tiempos son los que tienen todo por ganar.
En sus primeros años de vida, hasta la juventud,, Eloy, nacido en La Habana en 1940, conoció el hambre y la marginación en los solares, aunque también aprendió de la solidaridad de los pobres y de la participación combativa de muchos por la justicia social. Así fue como encontró a Efigenio Ameijeiras, en tiempos de la dictadura. “A los dos nos habían arrestado; a él por revolucionario, a mí por mala cabeza. Él me hizo ver el lado correcto y la razón de la lucha; nos hicimos grandes amigos: cuando estuvo al frente de la construcción del hospital que lleva el nombre de sus hermanos, me llevó a trabajar con él y allí me estimuló para que tomara en serio la poesía”, contó El Ambia.http://www.granma.cu/cultura/2019-01-28/eloy-machado-el-ambia-irrepetible-28-01-2019-15-01-48