
Y me hice maestro, que es hacerme creador no solo es el título de la exposición que ocupa por estos días la Sala transitoria del Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución, sino también el eje motivacional que ha acompañado a la artista de la plástica Iris Leyva Acosta, en sus acercamientos, recurrentes, al exuberante bosque que es José Julián Martí Pérez.
Desde 1998 la creadora se inspira en su legado. Y más que representarlo o dibujar su rostro, reinterpreta y condensa ese “misterio que nos acompaña”, captura en personales pinceladas sus esencias como “alma de Cuba”. Y nos lo comparte con intencionalidad pedagógica, no en pose de sabia, ni para ser escuchada —vista más bien—, como juicio definitivo, sino como semilla de curiosidad por él, incentivo para nuevas búsquedas.
“La creación está en todos los espectadores, en todos los seres humanos, los que seamos capaces de hacer, los que seamos capaces de continuar. Quiero que todos aprendan y aprehendan de esta exposición que puedan continuar su estudio”, comentó la propia artista en la presentación de la muestra. “Martí es un concepto tan amplio que lo podemos ver de miles de formas, yo no lo voy ilustrar, solo quiero que prendan y estudien como él planteó. Todos nosotros somos sus discípulos y debemos adquirir sus enseñanzas. Yo solamente planteo, cada cual debe continuar sus estudios, leer sus libros, su obra y ser capaces de crear su propia forma de ver la vida y la historia”.http://cubarte.cult.cu/periodico-cubarte/homenaje-a-el-maestro-de-creadora-a-creador/












